
A partir de este número (Septiembre 2008) Trazos Costeros inaugura esta nueva sección relacionada con el pensamiento interior y la posibilidad de sabernos sujetos completos, complejos y diferentes. Vanina Fraguglia, futura licenciada en Psicología, nos acerca algunas claves para esto...
Gracias a las creadoras de la revista “Trazos Costeros”, cuento con la oportunidad de acercarles a ustedes, lectores de la misma, algunos temas que considero importante que pensemos o empecemos a pensar juntos ayudados por la Psicología.
Cabe aclarar que, con este espacio, sólo pretendo ayudar a reflexionar lo cual, si deviene en alguna forma de “prevención”, bienvenido sea.
Como seres humanos, la vida nos enfrenta con distintas experiencias que nos provocan dolor, alegría, indignación, orgullo, etc.; y todo ello puede generar situaciones de conflicto.
Estas situaciones de conflicto se pueden manifestar con predominio en diferentes áreas de nuestra personalidad e, incluso, pueden transformarse en síntomas que requieran atención profesional especializada.
Dichas áreas son:
-Área orgánica o corporal
-Área afectiva
-Área Social
Hoy voy a comenzar hablando de los conflictos de origen psicológico que tiene incidencia en nuestro cuerpo y, en numerosas oportunidades, se expresan a través de él, encontrando así su vía facilitada para mostrar diferentes “síntomas orgánicos”.
En el caso de que nuestros conflictos psicológicos encuentren como medio de expresión predominante las Vías Respiratorias evidenciaremos anginas a repetición, cuadros asmáticos, disfonía, etc. Si el camino es mediante el Sistema Digestivo, serán comunes las Gastritis, úlceras, cuadros espasmódicos (los tan comunes dolores de “panza”), etc.
También podemos encontrar manifestaciones en la piel: Ej.: eczema, urticaria, etc.; como así también a nivel neurológico podemos presentar náuseas, mareos, vértigos, etc.
Ahora bien, si recapitulamos un poco, hemos podido descubrir juntos que el cuerpo y el psiquismo están íntimamente relacionados.
También aprendimos que los síntomas son el resultado de una combinatoria de factores y que, si estamos atentos a lo que puede decirnos nuestro cuerpo, obtenemos indicios, señales que nos revelan la existencia de un problema, una circunstancia no resuelta, un conflicto o una enfermedad.
Estas señales están hablando de que algo nos sucede y por tanto nos avisa que debemos “hacer algo”.
Sin embargo, si nos empeñamos en creer que un síntoma que se expresa en el área orgánica sólo exige de nosotros un buen medicamento, nos olvidamos de que somos un todo.
Por tanto, vale recordar que nuestro cuerpo es sabio y que si cuenta con un oyente con capacidad de escucha puede ayudarnos a prevenir males mayores.
Yo te propongo que empieces a preguntarte:
¿Qué te está diciendo tu cuerpo?
¿Cómo se expresa tu psiquismo a través de él?
Gracias a las creadoras de la revista “Trazos Costeros”, cuento con la oportunidad de acercarles a ustedes, lectores de la misma, algunos temas que considero importante que pensemos o empecemos a pensar juntos ayudados por la Psicología.
Cabe aclarar que, con este espacio, sólo pretendo ayudar a reflexionar lo cual, si deviene en alguna forma de “prevención”, bienvenido sea.
Como seres humanos, la vida nos enfrenta con distintas experiencias que nos provocan dolor, alegría, indignación, orgullo, etc.; y todo ello puede generar situaciones de conflicto.
Estas situaciones de conflicto se pueden manifestar con predominio en diferentes áreas de nuestra personalidad e, incluso, pueden transformarse en síntomas que requieran atención profesional especializada.
Dichas áreas son:
-Área orgánica o corporal
-Área afectiva
-Área Social
Hoy voy a comenzar hablando de los conflictos de origen psicológico que tiene incidencia en nuestro cuerpo y, en numerosas oportunidades, se expresan a través de él, encontrando así su vía facilitada para mostrar diferentes “síntomas orgánicos”.
En el caso de que nuestros conflictos psicológicos encuentren como medio de expresión predominante las Vías Respiratorias evidenciaremos anginas a repetición, cuadros asmáticos, disfonía, etc. Si el camino es mediante el Sistema Digestivo, serán comunes las Gastritis, úlceras, cuadros espasmódicos (los tan comunes dolores de “panza”), etc.
También podemos encontrar manifestaciones en la piel: Ej.: eczema, urticaria, etc.; como así también a nivel neurológico podemos presentar náuseas, mareos, vértigos, etc.
Ahora bien, si recapitulamos un poco, hemos podido descubrir juntos que el cuerpo y el psiquismo están íntimamente relacionados.
También aprendimos que los síntomas son el resultado de una combinatoria de factores y que, si estamos atentos a lo que puede decirnos nuestro cuerpo, obtenemos indicios, señales que nos revelan la existencia de un problema, una circunstancia no resuelta, un conflicto o una enfermedad.
Estas señales están hablando de que algo nos sucede y por tanto nos avisa que debemos “hacer algo”.
Sin embargo, si nos empeñamos en creer que un síntoma que se expresa en el área orgánica sólo exige de nosotros un buen medicamento, nos olvidamos de que somos un todo.
Por tanto, vale recordar que nuestro cuerpo es sabio y que si cuenta con un oyente con capacidad de escucha puede ayudarnos a prevenir males mayores.
Yo te propongo que empieces a preguntarte:
¿Qué te está diciendo tu cuerpo?
¿Cómo se expresa tu psiquismo a través de él?
Vanina Fraguglia
Estudiante avanzada de psicología
Estudiante avanzada de psicología




